Espesando la leche materna o la fórmula


A menudo los líquidos refluyen más que los alimentos sólidos. Es posible que su médico le recomiende espesar la leche.

La leche de fórmula se espesa por varias razones:
  • Para obtener un alimento que no se devuelva cada vez que el bebé se mueve o haya movimientos en el estómago. Los líquidos espesos no se escapan del estómago hacia el esófago tan fácilmente.
  • El estómago procesa de una manera diferente los líquidos y los sólidos. Los líquidos espesos provocan una reacción distinta de la digestión.
  • Los niños que tienen problemas para subir de peso pueden beneficiarse de las calorías adicionales que les da el alimento espeso.
  • Algunas veces a los niños con propensión a atorarse les va mejor con los líquidos espesos. Los alimentos líquidos más espesos parecen tener menos tendencia a “irse por el tubo incorrecto.”
  • Hay un sensor químico en la boca del estómago ―una válvula que se llama el esfínter― (piense en el ojo mágico que abre las puertas automáticamente) que detecta y deja salir una burbuja de aire. Si detecta alimento o ácido, este sensor debería mantener cerrada la boca del estómago. Si el sensor falla, posiblemente no va a detectar los líquidos debidamente, en especial el agua. Los líquidos espesos pueden ayudar al receptor químico a detectarlos y a cerrar correctamente la boca del estómago.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el espesar la leche puede ser perjudicial para algunos bebés:
  • Observe cuidadosamente a su bebé porque algunos niños se atoran más fácilmente con los líquidos espesos. Observe bien como reacciona al pasar el alimento espeso “de segunda mano” que ha sido expulsado fuera del estómago por el reflujo y que el bebé puede volver a tragar.
  • El sacarse y espesar la leche materna puede interferir con la lactancia. El amamantar con menos frecuencia puede disminuir la producción de leche de la madre. Consulte con un especialista para evitar problemas.
  • Algunos niños suben demasiado de peso cuando la leche se espesa con cereal. En las farmacias venden productos sin calorías para espesar la leche.
  • La leche espesa no reduce el ácido.
  • La leche espesa no disminuye el reflujo en todos los niños, solamente hace que el contenido del estómago no suba lo suficiente como para que se convierta en vómito.

Para mejorar los efectos de la gravedad, engañar al estómago y disparar el receptor químico adecuadamente, la fórmula debe ser tan espesa como los alimentos para la primera etapa de la alimentación del bebé o como la salsa (no la pasta) de tomate. Si la fórmula no se espesa de esta manera, usted no obtendrá ningún resultado sino que estará aumentando el número de calorías por cada onza de alimento.

El Dr. Benny Kerzner, jefe de Gastroenterología del Hospital Nacional de Niños, hace varios años hizo algunos experimentos para determinar cuánto cereal hay que agregar. Hacen falta más o menos de 2 y 3/4 a 3 cucharaditas de cereal por cada onza de leche. Esto equivale más o menos a una cucharada grande. Él advirtió que había aprendido una lección interesante porque la fórmula no espesó gradualmente como era de esperar. De hecho, no espesó del todo hasta que se habían agregado 2 y 3/4 de cucharaditas y entonces se volvió bastante espesa repentinamente. Dependiendo de la marca y la densidad del cereal, podría requerirse un poquito más que esta cantidad.

Una cucharada grande (= 3 cucharaditas) de cereal de arroz por onza de leche sería una receta razonable que funciona con la mayoría de las marcas de cereal. Tendrá que ir probando cuáles son las cantidades adecuadas si usa otros cereales o productos para espesar la leche.

Nota: La leche materna se espesa bien, pero pasados unos minutos vuelve a diluirse nuevamente. Hay algo en la leche materna que separa el cereal. Usted tal vez deba espesar una onza de leche a la vez. Una ventaja de la leche materna es que se digiere mucho más rápido que la fórmula.

La fórmula espesa no pasa bien por una tetina regular de biberón. La mayoría de las marcas de biberones ofrecen tetinas (chupones) perforados en forma de cruz y otros tipos que permiten un flujo variable. Puede solicitar en su farmacia o supermercado que los pidan especialmente para usted.

Si tiene alguna duda o dificultad relacionada con este tema, asegúrese de consultarlo con el pediatra.
Verifíquelo primero con su médico!